Quizá el límite no exista,
o quizá lo inventamos para no caer solos.
Porque hay vértigos que no empujan,
sino que llaman.
Y en ese filo donde dudas,
donde ardes y te pierdes,
también se aprende a sostenerse
sin dejar de sentir el abismo.
No todo precipicio es caída.
A veces, es el único lugar
desde donde se siente de verdad.

Vista a través del Pont Royal hacia el Pont Solférino”
Brassaï (Gyula Halász) (c. 1933)
Debe estar conectado para enviar un comentario.