Sol de otoño en la piel.

Recoge los pedazos, junta las piezas, aparta lo que solo existe en tu mente, deshazte de lo que sobra. Escúchate, mímate, no dejes que tus pensamientos te hagan tropezar contigo mismo a cada paso, a cada palabra hiriente de quien no te quiere.

Esta mañana he recogido el polvo de un ayer lejano que se empeña en acumular capas de suciedad sobre mi. Vuelvo a ver brillos, reflejos de mi. Vuelvo a encontrar a ese niño que siempre está ahí.

Cambio los trozos por la fuerza de las ilusiones, los rotos por hermosas cicatrices, las tristezas y los vacíos por sonrisas de medianoche y vida, mucha vida, para llenar de alegría rincones y espacios desangelados por el olvido de los días.

Hoy me propongo crear, sonreír, estar y ser. Nada difícil, solo eso que soy, eso que merezco, eso que cada uno de nosotros puede ser si queremos.

Hoy quiero agradecer lo que tengo, lo que soy y no pretender más que eso. Vida en el corazón. Paz en mi alma.

¿Me acompañas? ¿Saltamos?

2016-11-09 22.56.10.jpg

Publicado en Amor, Soltar | Deja un comentario

Poder decir adiós es crecer

“Poder decir adiós es crecer”
Gustavo Cerati

Esta frase ha inspirado este poema. Aunque, de hecho, lo inspira cada día mi intento de ser mejor persona. Aprendo cada día de mis errores, de mi soberbia, de mi inmadurez, de mi falta de voluntad, de mis éxitos, de mi alegría, de mi buen humor, de la sonrisa que me aparece cada mañana al levantarme, de aquello que ocurre cada día en mi vida. Doy gracias por lo que viví y por lo que vivo. Siento el roce del tiempo, la caricia del momento y la esencia de mi vida transitar a destiempo. Me quedó el regalo del amor, mal envuelto, envejecido pero que salió del corazón. Os dejo un poema hecho desde ahí, palpitando letras y pasión.

e179027f3d3b926de9ee72c387b306dc

Como el aire al respirar,
así deberíamos soltar.
Diciendo adiós. Sin sufrir.
Vaciando,
para, luego,
volver a llenar.
Así es de natural.

Como el péndulo
que viene y va,
así deberíamos soltar.
Porque todo se va
y, siempre, ese todo
vuelve a su lugar.

Nunca será igual.
Siempre diferente.
Pero siempre
se vuelve a colocar.
Y recordarás
que el principio era un manantial,
y al final,
aunque duela, debería ser igual.

Debo recordar,
que aquellas flores de primavera,
se caen al ver al otoño llegar.
Que así mudamos también nosotros.
Que aprovechamos el invierno
para ajustarnos la forma,
volver renovados
y llenos de la esencia,
que somos en realidad.

Siendo, somos.
Respirando, oscilando.
Yendo, viniendo.
Soltando,
volviendo a empezar.
Siendo siempre,
lo que siempre somos.

 

Publicado en Adiós, Amor, Soledad, Soltar | Deja un comentario

Un invierno y casi dos veranos

Con los años, hasta se nos olvidó que nos buscábamos.

Siento como si hubiéramos planeado encontrarnos desde el nacimiento, como si descubrirnos hubiera sido nuestro primer deseo. Un deseo inexperto, torpe y desorientado. Andábamos dando palos de ciego, como niños, con la seguridad de que existíamos pero sin saber dónde buscarnos.

Y llegó el día en que la sombra que habíamos creído resplandor cambió con un cruce de miradas. Costó recordar. Habíamos olvidado que nos buscábamos, pero se hizo el día en tus ojos, estalló el mar en los míos. Se hizo la luz, con tu luz, con mi mar y, en una ola, nos reconocimos.

Llego un momento en que vestimos las ilusiones con menos accesorios, con menos aditivos. Miramos al frente, cada vez con mas coraje, con menos dudas, ignorando penas caducadas y desvaríos. Nos reímos con más ganas, más seguros, con el espíritu claro de que había que disfrutar de lo que la vida nos regalaba.

Conseguimos cambiar cada noche el reparto, el argumento, el desenlace, el estilo. Desde la comedia al drama, rodando la vida en un escenario cada día distinto. No había tema tabú, ni letras que sobraran en las palabras. Dimos de comer al alma con poesía, intercambiando emociones, filtrando sentimientos y el latido de nuestros corazones en cada rima, en cada verso, con cada acento. Y seguimos juntos más de un año, bañándonos de sol y de sal, de reflejos de luna y de seda en la piel. Durante el día y, también, en la pasión de la noche.

Y cuando anocheció en nosotros y la rima se hizo solo papel, quedamos una mañana, muy temprano, para abrazarnos como nunca, para sonreírnos desde el alma amiga, para besarnos, por última vez. La lluvia nos vino a ver para limpiar el momento, mojándonos con lágrimas dulces, para endulzar nuestra alma. Ella sabía que no nos volveríamos a ver.

Envolvimos con las manos el recuerdo de nuestra piel, en los ojos el mar que tanto nos quiso y que rebosaba por nosotros sal y miel, en el corazón la luna que nos acompañó siempre, y en el alma el amor que nos profesamos una vez. Solo quedó recordar aquella llama eterna que duro un invierno y casi dos veranos esta vez.

Te vi, alejarte triste, para no volvernos a ver.

14225539_1243570362353787_8635586620317535079_n.jpg

Incondicionalmente

Publicado en Amor, Soledad | 2 comentarios

Hasta La Luna Llena.

Ella, consumido casi su ciclo, se despide de él con una suave sonrisa. Antes del alba, ocultos aún por el claroscuro de un nuevo día, el sol saldrá a buscarla. … y así, noche tras noche, día tras día. Persiguiendo la quimera de un amor que ambos saben imposible.

Hasta la luna llena, amor.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Respirando

… y, cuando me di cuenta,
lo que estaba haciendo,
era espacio en mis días,
para que cupiera en ellos,
por fin,
mi vida…

2017-05-20 06.33.13.jpg

Publicado en Alma, Amor, Amor propio, Pasión, Soledad, Soltar, Sonrisa, Uncategorized | Deja un comentario

…en las letras que dibujo…

2017-05-18 12.36.11-2-1 copia.jpg

Publicado en Alma, Amor, Poesía, Soltar | 2 comentarios

Al caminar

“Parecía que estaban a punto de caerse pero no: cuando ella tropezaba, la sostenía él; cuando él se bamboleaba, lo enderezaba ella. A dúo andaban, bien agarraditos el uno del otro, pegados el uno al otro en los vaivenes del mundo.”
Eduardo Galeano

Ella miraba fijamente al mar mientras se apoyaba sobre la puerta abierta del coche aparcado en el paseo marítimo. Parecía faltarle el aire ante aquella inmensidad, ante el reflejo de aquella luz que reflejaba sobre ella el agua y la sal.

Él recomponía las cosas dentro del coche, sin perderla de vista, sin alejarse.

Él volvió a acercarse y la tomo por la cintura, le arreglo un poco la ropa y la abrazó.

Con mucho cariño, manteniendo su mano en la cintura de ella, cerró el coche. Mirando a todas partes, como una madre protectora, llena la mirada de amor, sin perder un detalle, sin perderla de vista en ningún momento.

Ella, miraba al infinito mar. Su rostro expresaba profundidad y lejanía, sin dejarlo de mirar.

Hacían una buena pareja. Transmitían complicidad. No hablaban. Como si todo lo que las palabras pueden decir, se lo hubieran dicho ya. Solo quedaban los hechos. Nada mas.

Me detuve a contemplarlos. Había algo que me emocionaba en ellos. No quería que se quedara atrás, no quería perdérmelo. Tenía que saber.

Ella mantenía las manos sobre el coche, el le estiraba la camiseta, para no dejar pliegues.

Les estuve observando maravillado, hasta que arrancaron a caminar.

Lo hicieron poco a poco. Muy poco a poco. Uno junto al otro, el brazo de él acogiendo la cintura de ella. Con paso lento, muy lento, como una maquina que trabajara con la precisión del amor, adelantaban el mismo pie, al mismo tiempo, balanceaban el cuerpo, al mismo ritmo, uno junto al otro.

Hasta que, unos metros más allá, el paso de él fue un poco más rápido que el de ella y casi tropiezan. Se detuvieron y ella le hizo un gesto cariñoso de reprobación. La respuesta fue inmediata, el brazo de él la volvió a sujetar, a abrazar, a arropar.

Juntos los dos, reemprendieron la marcha, poco a poco, metro a metro, bajo el sol de mayo.

Mientras se alejaban, los contemple entre alguna lágrima de emoción. Pude apreciar cada pequeño detalle de él, su delicadeza, su ternura para con ella, su dedicación, dando amor sin pedir a cambio. Cuidaba a su amor, y parecía estar agradecido de poder seguir caminando, agradecido que fuera junto a ella.
En mi vida me había emocionado tanto la entrega de una persona hacia otra.

Desconozco qué enfermedad padece ella o las circunstancias por las que llegó a estar así. Pero si sé que, a veces, la vida nos pone a prueba, diría que nos “ofrece” la posibilidad de tomar algunas decisiones. Creo que él no tuvo problema en tomarlas. Tenía muy claro dónde y con quién quería estar. Su actitud y el amor que vi en su mirada, no me dejaron dudas.

2016030911085694409

Publicado en Alma, Amor, Mar, Uncategorized | 2 comentarios

No fue suficiente

Empezaba a entender la situación,
o eso me parecía.
Creía creer que eso era todo,
que ya nada más florecía.
Que tampoco era yo
lo que ella quería,
ni mi caricia
lo que su piel a gritos pedía.

No era amor
probar sorbos de cielo,
ni beberse la luna de un trago,
o acariciar estrellas con las manos.

Eso no era amor.
Siempre buscaba.
No era suficiente.
Como ese sentimiento
al llegar a la cima.
Quería más montaña.
Más pendiente.
Sin dejar de escalar.
Parecía decirse:
“Si es posible,
ya no es amor de valientes”.
Para ella,
solo lo imposible
era amor suficiente.

Aquel día,
ella no dijo nada.
Aquél día,
él lo entendió todo.

(Octubre 2016)

pareja-que-abandona-696x539.jpg

Publicado en Adiós, Alma, Amor, Amor propio, estrellas, Luna, Soltar | Deja un comentario

Camino

Hubo un tiempo
que cerraba los ojos
y podía recorrer
mil veces su cuerpo,
sin perderme,
sin echar nada de menos.

Sonreía imaginando
que su piel
era mi camino,
y eso era más que suficiente.

Hubo un tiempo
que me sentí camino,
que, cuando me miraba a los ojos,
desaparecía el mundo
y caminaba sin destino.

Siempre recordaré
la cordura,
sentir claro mi norte,
saber que aquella,
fue mi mas bella locura.

2017-05-16 08.44.33

© José Luis Afán de Ribera

Publicado en Alma, Amor, cielo, Pasión, Soltar | Deja un comentario

Descúbrete

Descúbrete entre tus rincones, no tengas miedo, tus oscuridades son solo partes del mismo cielo que brilla en tu mirada.

18486134_1516397728404381_2099592615797552546_n.jpg

Publicado en Alma, Amor propio | 2 comentarios