Mirar no es simplemente abrir los ojos.
Escuchar no es solo oír el ruido de las palabras.
Sentir no es solo que lata el corazón más rápido.
Eso lo hace la taquicardia.
Amar la vida es una decisión consciente, decidir que queremos ver lo que tenemos y no lo que nos falta, que con coraje decidimos sonreír, agradecer, aprovechar nuestro tiempo, vivir, amar. Sin quejas, sin rencores, olvidando el dolor, perdonando y siguiendo nuestro camino. Mirando hacia adelante.

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