Derramando su cálida luz sobre el mar, aquella noche la luna me susurraba. Su voz hermosa y tímida, me recordaba cómo se hablan los corazones cuando no pueden tocarse y solo pueden acariciarse el alma con palabras.

Derramando su cálida luz sobre el mar, aquella noche la luna me susurraba. Su voz hermosa y tímida, me recordaba cómo se hablan los corazones cuando no pueden tocarse y solo pueden acariciarse el alma con palabras.

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