Herida o cicatriz

Hace tiempo publiqué esta entrada. Creo que no hace falta explicar como me sentía en aquellos momentos.

Hoy, pasado ya un tiempo suficiente, me doy cuenta de la intensidad de los sentimientos y de que, en realidad, nunca mueren cuando son ciertos.

Quedó a medias.
Entre tú y yo,
todo quedó a medias.

La caricia en la piel,
el corazón esperanzado,
una disculpa sincera,
un abrazo,
todo a medias.

Silencios que lo dicen todo,
miradas de súplica,
miradas de amparo,
muchas palabras.
Todo.
Todo quedó a medias.

Los planes, los sueños,
tu huesuda y dulce mano,
aquella vida nuestra,
que imaginé,
que se dibujaba,
que viví, que acariciaba.
Toda ella quedó a medías.

Y ahora convivo con la ausencia
que yace en silencio en mi cama.
Respiro el aroma
que brevemente evapora
esencias, caricias y ganas.

Huyendo del ahora,
dejándolo todo en nada.

Todo quedó a medias,
diluyéndose entre palabras,
los besos,
las caricias,
escurriéndose entre los dedos,
como el agua,
como el mar en mis entrañas.

Quedó a medias.
Entre tú y yo,
todo quedó a medias.
La conexión,
la emoción
la amistad,
el amor,
todo,
nada.

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