Abrí las manos.
Tenía ver qué había estado sujetando tanto tiempo.
Solo había un rastro de luna, cielo y silencio.
Con aquella caricia,
lo que quedaba,
lo robó el viento.

Abrí las manos.
Tenía ver qué había estado sujetando tanto tiempo.
Solo había un rastro de luna, cielo y silencio.
Con aquella caricia,
lo que quedaba,
lo robó el viento.

Harto, cansado de todo aquello,
resolví no dedicarle más palabras,
más pensamientos,
más vacíos huérfanos.
Pensé en no perder más tiempo
acariciando aquella imagen,
grabada con tanto Amor en mi alma,…
Pensé en todo eso,
hasta que comprendí que, en realidad,
desde que le dedicaba mis emociones,
mis oscuridades y mis luces,
mientras escribía,
desgranando fibra a fibra los deseos,
mientras peinaba las emociones
y las teñia de aquel mar y aquella brisa,…
mientras hacía todo eso,
acariciaba las letras,
una a una,
y dibujaba con colores las palabras.
¿Cómo no amar la poesía?
¿Cómo no amarla a ella?
Jose Luis Afán de Ribera

Cuando te des cuenta de que lo único constante es el cambio, no volverás a aferrarte a nada.
Lao Tse
Entre lo que no digo
y lo que callo;
desde aquel susurro mágico del silencio
a la ausencia de palabras,
hay un mundo de letras calladas,
de notas mil veces rasgadas
y un mar de lágrimas;
hay aquella soledad no deseada
y la presencia de una ausencia
que finalmente deseó gritar
para no ser olvidada.
José Luis Afán de Ribera

Escríbeme un par de amaneceres en la piel,
dibújame de cielo y de mar,
enséñame esa la luna de papel
y la miel de tu mirar.

© José Luis Afán de Ribera
Siluetas entre la luz y la duda,
entre la oscuridad y la certeza.
¿Cuánto vale una sonrisa
en un mundo sin alegría?
Pasear junto al mar despeja mis dudas,
no me pide nada.
Sonrió al recordar las locuras.

“Aun recuerdo cuando eras el caos
que le daba sentido a mi alma,
la paz que arrasaba mi calma,
el silencio ensordecedor
que me invitaba a vivir con ansia.“
José Luis Afán de Ribera
Fotografía Rodney Smith.

«Entre nuestra alma y nuestro cuerpo hay muchas pequeñas ventanas, y a través de éstas, si están abiertas, pasan las emociones, si están entornadas se cuelan apenas; tan sólo el amor puede abrirlas de par en par a todas y de golpe, como una ráfaga de viento.»
Este maravilloso párrafo corresponde al libro que os recomiendo hoy. «Donde el corazón te lleve» de Susanna Tamaro.
Cayó en mis manos hace apenas un par de meses y, aunque aun no lo he terminado porque hace bien poco que lo empecé, lo que levo leído me transporta. Está escrito con el corazón en primera persona y, estoy convencido, es uno de los mejores libros que han caido en mis manos.
Mañana otro.
Animaros a recomendar vosotros también.
Sant Jordi 2018

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