Remedio para el olvido

Recordé mi nombre una mañana de abril. La verdad es que no me arrepentí de haberlo olvidado. Había pasado tanto tiempo desde aquella luna gris.

Ahora ya no me duele recordarlo. Ya no me parezco a aquel adulto que fui. Ya no le echo de menos. Ya, ni siquiera, recuerdo su voz ni su olor ni si era feliz. No importa ya todo aquello. Solo importa lo que aprendí.

Escribí ese nombre en varias lenguas. La del ayer, la del hoy y la de ese niño que siempre vivió dentro de mi. Y al final le encontré. Ese que, ahora, después de años, sale a jugar y salta al jardín de la vida, sin pensar demasiado. Ese al que no le importan demasiado los riesgos porque no tiene nada que perder, porque nada tiene y porque, en realidad, se ha dado cuenta que tiene todo por ganar.

Ese que no hace caso al miedo ya ni al paso del tiempo ni a las diferencias, que enriquecen, no separan. Ese que no sabe de fines ni principios y que transparenta lo que realmente siempre ha estado en su corazón: pasión, curiosidad, emoción y más fuerza de la que imaginaba. Ese que se fue y volvió solo para vivir su sueño al despertar a la vida.

Escribí su nombre y lo encontré. Al final, encontré a ese niño que fui y que solo quiere ser feliz.2016-04-11 00.06.53.jpg

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Remedio para el olvido

  1. Pilar dijo:

    Es muy reconfortante contagiarse de tanta sensibilidad !!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s