Una estrella

Colgué una estrella,
que había dibujado para ti,
en el cielo de aquel atardecer.
Resplandecía con una tímida luz,
junto a otras muchas
que acababan de nacer,
en aquella noche de invierno.

Parpadeaba,
jugando a esconderse
para luego aparecer,
de repente,
para sorprenderme.
Quería deslumbrarme con su luz.

Pobre soñadora.
No se lo diré,
pero ella no sabe
que su luz
nunca será tan intensa
como la de su hermana la Luna
que, enamorada,
siempre mira al Sol
en su cara de plata.

Pero ni estrella
ni sol
ni luna
alumbran lo que el amor
de aquel hombre
y aquella mujer,
que juntos, dieron luz
a muchos días
y a muchas noches sin luna. 

Esta entrada fue publicada en Alma, Amor, cielo, Luna, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s