Hasta que el cielo se incendió

Esperé.
Hasta que el cielo se incendió.
Humearon el té y el café,
hasta que la mesa se llenó de vida.
Tú y yo.
Frente a frente.

Un momento breve
y te sentí cerca, muy cerca.
Mágico y cruel a la vez.

Mágico, por la mutua caricia al alma,
consolando nuestro agitado espíritu,
desbordado de lágrimas.
Cruel, por las realidades dramáticas,
que vienen sin llamarlas,
para que aprendamos.

Y mi mano buscó la tuya
porque necesitaba sentirla
para calmar mi dolor,
porque necesitaba sentirte
para acompañar el tuyo,
más allá de la piel,
más allá del disfraz,
allí donde el alma es cielo
e infierno a la vez.
allá donde puede Ser,
sin mirar atrás.

img_7120

Esta entrada fue publicada en Alma, Amistad, Amor, cielo, Pasión, silencio. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s