Hoy cerré los ojos
y pedí un deseo.
Deseé que el universo
protegiera a los que quiero.
Que cada minuto
que no hubiera pasado cerca de ellos,
volviera a mi como un regalo,
como una segunda oportunidad.
Era un anhelo imposible. Lo sé.
No vuelve el tiempo.
Ni un minuto.
Apenas fue un deseo.
Luego deseé saber agradecer
haberlos conocido,
y agradecí cada momento,
toda la magia.
Volver a sentir cómo se detiene el tiempo.
Y agradecí haber sido tan feliz,
agradecí todos los momentos
y aprender de ellos.
Ayer entendí lo importante que es la amistad
que le da sentido a los vacíos,
que los llena
y te recompone por dentro,
cuando ni tú mismo te encuentras
perdido por ahí dentro.
(Para tí, estimado amigo, que has recibido una segunda oportunidad que yo, ahora, agradezco.)










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