Mantuve intacto tanto tiempo aquel hilo que nos unía.
Soportó la terrible distancia del dolor y el olvido, la del tiempo perdido, la del ayer, la de mi hoy, la de un mañana que dibujé, yo solo, un día.
Sostuve el hilo pero nunca lo tensé.
Me guardé las ganas y esa ansia interminable en los bolsillos.
Ayer, paseaba descalzo entre la arena y el agua, entre este hoy lleno de vida y nostalgia, y aquel ayer tan claro!
La vista perdida entre ambos, entre el agua y el cielo, agradeciendo, respirando, paseando, … y aquel hilo se me escurrió entre los dedos, como el agua, como se fue aquel barquito de papel en el riachuelo del olvido, como el globo que empujaba hacia arriba y consiguió librarse de mi mano, dispuesto a alcanzar nubes, cielos y todos los sueños perdidos.
Ayer solté aquel hilo. Ayer me fui, porque ya no encontré ni una sola razón para quedarme, se me agotaron todos aquellos maravillosos motivos.
Me di cuenta que solo yo sostenía aquel hilo.

Fotografía: «Ese barquito de papel…» de Alicia Di Florio



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