Sol y lluvia en la piel

¿Y si un trozo de madera descrubre que es un violín?

                              Arthur Rimbaud

Ayer fui testigo de un amanecer de fuego.
Impresionaba el sol
quebrando en trozos la noche,
tiñendo con su luz el cielo.

Qué contraste con el gris
que parece envolverlo todo hoy,
que riega de nostalgia
hermosos recuerdos,
de un ayer candente.
Que siempre viste a los que se fueron,
de ternura y de abrazos a su recuerdo
y de un eterno y sincero agradecimiento.

Cuando mañana vea la hierba verde,
henchida del agua de lluvia,
esplendorosamente viva,
tengo que recordar que,
para que salga el sol
o nos fascine la rosa con su olor,
debe llover primero.

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