Lo que no se da

Lo que no se da
no se pierde.
Permanece.

También hay belleza
en lo que no sucede:
en el umbral que no se cruza,
en la mano que se detiene
antes de la caricia.

En toda la pasión que quedó
en el beso que no te di.

Por eso sé ahora
que si se guarda
jamás se rompe.

No todo lo que arde
necesita consumirse.
Hay llamas que alumbran
y no se extinguen.

Contigo aprendí eso:
que el deseo puede ser
una forma de cuidado,
que hay amores que se guardan
para que no se acaben.

Y así, intacto,
sigue siendo tuyo
lo que nunca te di.

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