Es insistente la vida.
Llama cuando no quieres abrir,
vuelve cuando creías
haber terminado con ella.
No avisa. No pide permiso.
Entra por la rendija de un lunes,
al hacerte el nudo de la corbata
o con el aroma de algo
que ya no existe.
Y uno ya no sabe
si maldecirla por eso
o darle las gracias
en voz baja
sin saber todavía
si era hora de darlas.

Buenas tardes Joseluís. Acabo de leer « Es insistente la vida « , y es tal cual, como la vida. Me ha gustado mucho. Largo abrazo Primo Amparito
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