Hilos de oro.

Entre la luz
y la oscuridad
doy pasos
en precario equilibrio.
Entre la cordura
del amor consciente,
la locura
de la distancia
que nunca, nunca
parece suficiente,
la alegría
de tu sonrisa
y la de mi corazón,
que se acelera siempre,
al verte.

Bordo versos de oro
en la piel
de un papel arrugado.
Me dibujo nubes
y notas
y aves volando.

Las pinto de azules,
rojos,
verdes
y blancos.
Y en mi mirada,
noche pastel,
para la ausencia
y el desencanto.

Ni una sola letra se escapa,
ni la caricia ligera del blanco
o la tinta invisible de los besos
que ya solo son sueños
que se mecen
en un mar salado.

Sé que un día llegará
en que me canse.
Un día en que dejaré de buscarte
allí donde sé que no estás,
aunque estés en todas partes.

Porque sé que llegaré a encontrarte
en un lugar escondido del corazón
de aquel amante que solo quiso
amar y amarte.

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