Derramando su tibia luz sobre el mar,
aquella noche de verano,
la luna me susurraba.
Su voz hermosa y tímida,
me recordaba
cómo se hablan los corazones
cuando no pueden tocarse
y solo puede acariciarse el alma sin palabras.

Derramando su tibia luz sobre el mar,
aquella noche de verano,
la luna me susurraba.
Su voz hermosa y tímida,
me recordaba
cómo se hablan los corazones
cuando no pueden tocarse
y solo puede acariciarse el alma sin palabras.

Van ser temps de flors,
de menjar-nos el món i
de sopar-nos desprès els dos.
Temps de colors i de sol
i de mirar-nos als ulls,
de trobar-nos raons
i de sentir-nos a gust.
Van ser Temps de flors,
plens d’amor per a tu i per a mi,
que tornen quan contemplo el mar
i me’n recordo de tu.
***
Fueron Tiempos de flores,
de comernos el mundo y
de cenarnos, después, los dos.
Tiempos de color y de sol
y de mirarnos a los ojos,
de encontrarnos razones
y de sentirnos a gusto.
Fueron Tiempos de flores,
llenos de amor para ti y para mi,
que vuelven cuando contemplo el mar
y me acuerdo de ti.
¿Sabías que la poesía se esconde?
Que le gusta mirarte y jugar a que la ves,
a que la sientes, entre vocales y consonantes,
rimas y preciosos instantes.
Fíjate en ésta que he recordado hoy. Se escondía entre acordes y una voz ronca que me llevó de la mano cuando aún no sabía nada y tenía menos de cuarenta años.
Feliz día de la poesía 2021.

Si has de mirar la luna, que sea encaramado en tu cielo.

De Wikipedia:
«El Día Internacional de la Mujer, también conocido como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, conmemora la lucha de la mujer por su participación dentro de la sociedad, en pie de emancipación de la mujer y en su desarrollo íntegro como persona. Se conmemora el 8 de marzo y es fiesta nacional en algunos países. Fue institucionalizado por las Naciones Unidas en 1975 con el nombre de Día Internacional de la Mujer.
En la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague en 1910, Clara Zetkin propuso y se aprobó la celebración del «Día de la Mujer Trabajadora», que se comenzó a celebrar al año siguiente. La primera conmemoración se realizó el 19 de marzo de 1911 en Europa, más concretamente en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza; desde entonces se ha extendido a otros países y continentes.
En 1972, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 3010, declaró a 1975 «Año Internacional de la Mujer» y en 1977 invitó a los Estados a declarar, conforme a sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, un día como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.«
Hay toda una historia en la que se relatan las diferentes historias de las personas que lucharon por obtener esos derechos (el de voto, el de la igualdad ante el hombre, que hasta hace pocos años decidía por las mujeres en todos los ámbitos, lo mismo que aun ocurre en muchos países en donde la mujer no tiene ni voz ni voto ni puede conducir, incluso.
También, el derecho a la igualdad ante la ley.
Lo que me choca es las tragaderas que tienen algunas mujeres, que se han creído a pies juntillas, que este día es cosa de algún partido político de izquierdas. Este día, que recuerda y conmemora la lucha que día a día llevan a cabo (¡¡¡aun hoy en día!!) millones de mujeres en el mundo, es un día para reivindicar no para enfrentar a hombres y mujeres.
Es un día para gritar fuerte, alto y claro, que quien no se adapte a las nuevas circunstancias (hombres y mujeres) en que las mujeres tienen ya voz y voto, que han de cobrar lo mismo por hacer el mismo trabajo, que tienen todo el derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas, que tienen derecho a tener su intimidad y su espacio, sin controles de sus parejas… En suma, que tienen los mismos derechos que cualquier ser humano.
Si algo tan sencillo y tan digno de ser celebrado, no les entra en la cabeza a algunos hombres y/o a algunas mujeres, lo siento por ellos porque el movimiento sigue adelante, simple y llanamente, porque es justo.
Todo mi apoyo a quienes hoy celebran, en la forma que elijan, un día tan importante como este.

(Foto: Incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, el 25 de marzo de 1911. Murieron 146 mujeres y 71 resultaron heridas. La gravedad del desastre hizo que se modificara la legislación laboral en los Estados Unidos.)
Pintando de rojo el cielo de los sueños,
vivo momentos llenos de pasiones y versos.
Pasión por la vida y versos sobre ti,
sobre mi
y sobre mi rincón del universo.
Versos a color y, a veces, en blanco y negro.

Estoy acostumbrado a repartir palabras, a esparcirlas frente a mi para componer un dibujo de letras que muestre a los que me escuchan o me leen, emociones, ideas o aquel momento de encuentro de almas.
Muchas veces, me salen desde muy adentro y siento como si no fuera yo quien escribe, sino algún sesudo enano que vive desde siempre dentro de mi, en alguna caverna oscura, pensando, hilvanando las frases. Él, que seguramente vive cerca de mi corazón, puede ver con claridad eso que muchas veces siento y soy incapaz de decir. Por eso, le veo disponer las palabras, darles orden y salir. Salir con el tecleo de las letras, fluir como un torrente de emociones, ordenarse con claridad, para expresar lo que siento.
Otras veces, cuando el enano esta distraído, tomo yo el mando para conectarme hacia adentro.
Seguramente, las más de las veces, soy yo el distraído y las palabras que escribe mi compañero, acaban por no publicarse. Esos días, las emociones sobre las que me gusta escribir, caen yermas en el olvido. Quizás esperando otra ocasión.
Sea quien sea el que escriba, sé que solo me gusta lo que escribo, cuando al releerlo, tiempo después, puedo sentirlo.
Por eso me emociona leer a quien escribe y consigue, de igual modo, que sienta sus escritos, sus palabras, el orden en que las elige y las dispone, negro sobre blanco, en un papel que comparte y lo esparce, luego, al viento.
Así siento que me llegan algunos escritos, como barquito de papel, fluyendo aguas abajo, inequívocamente, hacia mi.

Me muevo entre personas,
entre ruidos y palabras vacías,
entre letras desordenadas
y manos llenas
de emociones enredadas…
Mientras, si les miro a los ojos,
puedo ver el galope de corazones,
cascadas de emociones,
y todo ello, revuelto con risas y poses.
Miradas que esconden
pasados sinsabores.
Cuánta vida se descubre
si dejas de escuchar,
si te paras a observar,
a los ojos de la gente.

Puedes caminar rápido, pasar de largo y no ver los detalles o puedes disfrutar del camino, paseando, contemplando, saboreando colores, olores y sabores. Ese es el destino, el camino.

Caminaré junto a ti
hasta que sientas
que puedes sostenerte.
Hasta que no te arrastre la corriente
y ya no navegues a la deriva,
perdida y sola.
Soltaré luego tu mano
para que sientas
que ya puedes,
que tienes el presente
en tus manos.
No me alejaré,
me quedaré a tu lado
por si quieres, ahora sí,
darme de nuevo la mano,
para caminar juntos,
para ser uno,
para ser,
rendidos uno al otro,
uno y dos,
pero juntos,
de la mano.

Rudolf Bonvie
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