Las tormentas me han mostrado
la fragilidad del latido.
El sol me recuerda
la calidez de tu mano,
rozando el recuerdo
de aquel día ya perdido.
La calma de este vacío
solo puede dibujarme el amor
que siempre viaja conmigo.

Las tormentas me han mostrado
la fragilidad del latido.
El sol me recuerda
la calidez de tu mano,
rozando el recuerdo
de aquel día ya perdido.
La calma de este vacío
solo puede dibujarme el amor
que siempre viaja conmigo.

Hay personas
que nos pintan
por dentro
primaveras
en invierno.
Que iluminan
nuestro camino
con el sol
que llevan dentro.

Voy a dejar que el viento
arrastre todo lo superfluo.
Pienso perderme entre las olas
que el mar salvajemente agita,
para encontrarme
más alla de los miedos,
y la incertidumbre
que desaparecen en la mañana,
cuando sol, mar y arena
dibujan en mi mirada
la Luz que todo lo limpia.

Charlando con una amiga, me ha recordado a Platero y yo. A ese yo que somos siempre y que siempre nos acompaña y nos escucha, calladamente.
He retomado ese libro, hermoso de principio a fin, para leerlo de nuevo.
La fotografía la tomé ayer, junto al paseo, sobre los edificios, por donde jugaba la luna a esconderse, sabiéndose bella y deseada, sabiendo que no la vería hasta hoy. Hasta mañana.

Al final,
lo que recordamos
no es el color de los ojos
sino la mirada.
Ni la comodidad,
sino con quién la sentimos.
No importa la pieza de abrigo
sino el abrazo que nos quita el frío,
ese frío que, a veces, nos congela el alma,
ese abrazo que cura la herida,
y que derrite hasta el olvido.
Ni siquiera importa la boca,
sino la sonrisa que en ella brota
esa curva que amamos,
que nos da motivos
para que el corazón salte,
sienta y galope,
palpite con ganas
y alimente el alma.

.A veces me dan unas ganas locas de escribir, de cantar, de bailar, de amar. Porque si. Sin ninguna razón, sin porqués o porque nos.
Dan ganas de respirar y sentir que no hay más límite que el que nos inventamos y que como es inventado, lo podemos aniquilar y podemos seguir volando.
Otras veces me doy cuenta de que nos conformamos perfectamente, demasiado cómodamente a nuestra situación, decorando pozos hondos y oscuros, en los que vivimos acomodados, evitando por todos los medios abrir los ojos y buscar alguna otra verdad.
Encerrados con llave en nuestra propia oscuridad.
Y un día, aparece alguien y te quita la venda y la luz daña esa sombra oscura que te habías puesto en los ojos, arranca la ceguera de tu mirada, incendia la soledad disfrazada.
Llega alguien y empuja lejos esa vida sin vida que has aprendido a amar como si fuera cierta, como si fuera la única verdad.
Y el aire fresco te castiga la piel pero la cura.
Y el sol que calienta únicamente tu rostro se extiende para cubrir todo tu cuerpo.
Y, al final, no comprendes qué hacías cubierto de mentiras, tapado en tinieblas, creyendo que el frío era una cálida sombra de la luz mortecina de una quimera.
Hoy me doy cuenta de que tengo suerte de poder dejar que mi corazón y mis dedos escriban mi camino y me recuerden que siempre hay una música para cantar, para bailar y para amar la vida sin medida, sin remedio.

Sin soltar lo que sostenía tercamente,
no podía sentir el vacío.
Sin vaciar las manos,
la mirada
y hasta los bolsillos del corazón,
no había lugar para nada.
No hubo en mi vida peor vacío
que sentirme lleno
de lo que yo mismo
no dejé ir para siempre, al olvido.
Solo entonces,
una mañana de enero,
la brisa me acarició el rostro.
Solo entonces comprendí
que había espacio en mi corazón.
Para sentirme vacío
y para volver a llenarlo de amor de nuevo.
José Luis Afan de Ribera

De la página Paz y amor al mundo de Olga María Sain
Nota: Gracias a Olga María Sain por permitirme añadir su inspiración a mis letras. Por favor, visita sus páginas, si no conoces a esta maravillosa escritora. Paz y amor al mundo
«Nadie puede salvarte sinó tú mismo y mereces salvarte. No es una guerra fácil de ganar pero si algo merece la pena ganar es esto».
Charles Bukowski
Tengo ganas de hablarte
pero no quiero hacerlo
porque vas a pensar
que por ti estoy muriendo,
y la verdad es que sí.
Si delato el sentimiento
tengo miedo de ahuyentarte.
¿Debo fluir o dejar
que el sufrimiento entre
levemente en mi piel
y me llene de dudas?
Tengo ganas de hablarte,
pero de tanto pensarlo
quiero creer que tú lo harás primero,
y no por hacerme de rogar,
ni por jugar a sentirme importante,
es que quiero darme cuenta
si tú también
traes las ganas que te traigo.
Creo que el autor es: Manuel Sánchez (Quetzal Noah)

La tristeza es un muro entre dos jardines.
Khalil Gibran
Reflejos de luna brillan
en la noche estrellada.
En la mirada un lucero
que anuncia tu sonrisa.
Que se nos lleva de nuevo,
montados en una suave brisa
a nuestro propio cielo.
Aprendí a hilvanar
los rasguños del alma,
a coser con hilo de amor,
heridas sin marca,
a aplicarles cariño,
el tiempo y las ganas,
para poder curarlas.
Porque cada vez que las miro,
me recuerdan que amé,
que viví,
… y hoy sonrío,
y me siento afortunado
de haberlo hecho,
intensamente.
Con toda el alma.

¿Y si un trozo de madera descrubre que es un violín?
Arthur Rimbaud
Ayer fui testigo de un amanecer de fuego.
Impresionaba el sol
quebrando en trozos la noche,
tiñendo con su luz el cielo.
Qué contraste con el gris
que parece envolverlo todo hoy,
que riega de nostalgia
hermosos recuerdos,
de un ayer candente.
Que siempre viste a los que se fueron,
de ternura y de abrazos a su recuerdo
y de un eterno y sincero agradecimiento.
Cuando mañana vea la hierba verde,
henchida del agua de lluvia,
esplendorosamente viva,
tengo que recordar que,
para que salga el sol
o nos fascine la rosa con su olor,
debe llover primero.

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